1.-Presentación personal, algo de ti:
Me llamo Carmelo. Nací en Ciudad Real y he vivido siempre en un pueblecito cercano, Valenzuela. Tengo 33 años y soy el quinto hermano de una familia de seis, en la que ya nos falta el padre, que murió hace año y medio, y mi madre padece una enfermedad degenerativa, aunque es el núcleo-tesoro de la familia. Soy salesiano desde hace casi nueve años. Ahora estoy destinado en la casa salesiana de Guadalajara, donde doy clase de lengua y literatura en 2º de Bachillerato, pues también soy licenciado en Filología Hispánica, colaboro en la parroquia y dirijo en Centro Juvenil. Me apasiona la naturaleza, la jardinería, la lectura y el fútbol, aunque lo practico poco, jeje.
2.- Estás viviendo un año muy especial para ti… ¿verdad, Carmelo?
Sin duda alguna, estoy viviendo un auténtico regalo en la Obra salesiana de Guadalajara. Además de las actividades pastorales, este año estoy centrado en la preparación inmediata del presbiterado. He dedicado muchas horas a la formación, lecturas, coloquios con salesianos y sacerdotes. Estoy ejerciendo el ministerio diaconal entre los jóvenes y con la mirada puesta en la vida sacerdotal, con la que trato de ir identificándome cada día.
3.- ¿Cuál está siendo tu experiencia como diácono?
Fundamentalmente mi experiencia de diaconado ha sido la de la predicación y la celebración de los sacramentos, especialmente bautizos. Sin duda los bautizos han sido momentos intensos, pues era consciente de que en el nombre del Señor acrecentaba la familia de los hijos de Dios. El rato que pasaba con los padres de estos niños y la celebración misma me llenaban de alegría por hacerles partícipes del inmenso regalo que hacen a sus hijos con el sacramento y la fe en Cristo.
4.- Ya te queda poco para tu ordenación sacerdotal… ¿cuándo y dónde la celebras?
Pues sí, me queda escasamente un mes. La celebraré en la Catedral de Ciudad Real, el próximo 14 de abril, sábado de la Octava de Pascua.
5.- ¿Cómo te estás preparando para ello?
Creo que lo mejor es la misma vida salesiana, inserto en la misión juvenil. La vida comunitaria, la oración personal, el contacto con la gente de la parroquia, del centro juvenil y del colegio y los momentos de formación me están ayudando a centrarme cada vez más en el ministerio que se me va a regalar. En mi oración personal siempre le pido al Señor que me acompañe y me dé los instrumentos necesarios para ser un buen presbítero. Él sabrá por qué se ha fijado en mí. Espero saber responder con amor desinteresado a tanto amor como estoy recibiendo de Él cada día.
6.- ¿Por qué quieres ser sacerdote?
Porque creo que Dios me pide entregarme completamente a Él en los jóvenes y desde ellos y con ellos seguir caminando para acercarnos juntos a Él. Creo que Dios me pide que entregue mi vida sin reservas y siga sus huellas como lo hizo Don Bosco. Su figura me cautivó nada más conocerlo y desde entonces no he sabido otra forma de seguir a Cristo que como lo hizo el santo de los jóvenes.
7.- ¿En qué te gustaría “destacar” como sacerdote salesiano?
Siguiendo con el lema de Ordenación que he escogido, “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27), me gustaría que dijesen de mí al final de mis días que he sabido gastar mi vida en el servicio a los demás, del modo que lo hizo Jesús, entregando todas mis energías a los jóvenes a quienes Dios me envíe, como decimos en la fórmula de la profesión religiosa salesiana. Creo que también me gustaría que dijesen de mí que he sabido transparentar a Dios con mi vida y que he podido ayudar a muchos jóvenes a tener un encuentro verdadero con Cristo. En definitiva, que he sido un fiel salesiano sacerdote.




Me ha alegrado mucho leer y ver este reportaje tuyo tan sincero y lleno de frescura.
¡Mucho ánimo!
Cuenta con mi oración para ser un buen sacerdote y nos vemos el 14 en Ciudad Real.
¡Felicidades y que disfrutes en este día!
Una de las mejores personas que te tenido la suerte de conocer. Me siento muy unido a su manera de pensar, a sus intuiciones y certezas. Desde Huelva, se te quiere y reconoce tu labor que dejó huella en tantos chavales. Abrazos, hermano. Haré lo posible por acompañarte en fechas tan señaladas que se avecinan….
Sinceramente emocionado al leer tus sentidas palabras, Carmelo. Me recuerdan a mi propia vocación y a los muchos sentimientos que, también a mí, se me agolparon los días previos a la ordenación sacerdotal.
Sabes que voy a intentar estar presente en Ciudad Real, para acompañarte como mereces, pero además no dudes que rezo para que el Señor bendiga este paso vocacional en favor de la Iglesia y los jóvenes.
Un abrazo desde Santander.
Zorionak!!
Aún recuerdo con cariño el email que me mandaste cuando yo iniciaba el prenoviciado! GRACIAS por tu sí, por tu sencillez y tu alegría! Nos vemos el 14.
Un abrazo desde Arévalo