1.- Preséntate, para que te conozcamos.
Me llamo Abel, nací en San Sebastián (Gipuzkoa) el uno de junio de 1975. Desde pequeño he disfrutado haciendo teatro, subiendo las montañas del País Vasco y Navarra. Aprendí a disfrutar el Evangelio en la Parroquia San Juan Bosco de Rentería (Gipuzkoa) y en una comunidad franciscana en Elizondo (Navarra).
2.- Estás viviendo un año muy especial para ti … ¿verdad Abel?
Es un año de cosecha y siembra. Como los tomates que se reservan para que sus pepitas sirvan de semilla. Es un año en el que el fruto del camino anterior de opción por el Evangelio, discernimiento, oración y servicio, tiene dentro unas semillas para seguir sembrando y dando fruto.
3.- Has celebrado recientemente tu ordenación sacerdotal… ¿ dónde y cómo fue?
No solo he celebrado yo. Toda una comunidad junto conmigo agradecía y celebraba la cercanía de Jesús Resucitado. Cercanía en su Palabra, en la sencillez de los niños del coro que cantaron y al final corrían a por sus chuches, en la familiaridad de un pastor como es el obispo Juan Mari Uriarte… y cercanía en un rito profundo que pude vivir con tranquilidad.
4.- ¿Qué ha supuesto para ti este paso?
Tomar conciencia de lo que implica abrir las manos vacías cada día para que Jesús las llene con su rostro en un trozo de pan y un poco de vino. Saber que las llena para que lo reparta y lo acerque a quienes le buscan. Sudar pensando que cada palabra que acompaña ese gesto me expone ante los demás para cumplirlas con coherencia y radicalidad evangélica.
5.- ¿Por qué has querido ser sacerdote?
Porque hubo un día, después de un largo discernimiento, en que el suelo me desapareció de los pies y me quedé con una sensación de vértigo que me decía que esto no era cosa mía, sino de Dios. Porque descubrí que decir que sí no era aceptar una llamada a ser especial, sino una llamada a ser pequeño. Y ese ser pequeño tenía un rostro concreto: el rostro de sacerdote.
6.- ¿En qué te gustaría “destacar” como sacerdote salesiano?
Simplemente me gustaría que con mi servicio destacara Jesús de Nazaret. Algo así diría Juan Bautista: Yo no soy… viene alguien más importante detrás de mí. Pero en este caso sería delante de mí.



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