¿Salesiano?

La vocación consagrada salesiana, una posibilidad

Desde todo lo dicho anteriormente, a quienes se sienten llamados a una vida de seguimiento de Cristo, con el estilo de Don Bosco, como religiosos salesianos, les ofrecemos un itinerario de realización vocacional salesiana. Es lo que llamamos la “formación inicial”.

La formación inicial salesiana no es más que el intento de responder a las necesidades de quienes se sienten llamados por Dios a seguir a Jesucristo en la vida y misión salesiana como consagrados. Cada etapa tiene unos objetivos y propuestas para ir realizando en orden a la plena identificación vocacional.

 

1.- Aspiraciones del corazón

Quien ha sentido una inquietud vocacional, necesita confirmarla. Para ello, ofrecemos la experiencia inicial de la “comunidad propuesta”, donde se vive acompañado por salesianos, el proceso de discernimiento vocacional salesiano. ¿Me propone Dios ser salesiano? Acompañando y discerniendo se toma la primera decisión: iniciar el proceso para llegar a ser, si Dios lo quiere, salesiano.

 

2.- Petición oficial

Quien desea realizar la experiencia de vida salesiana, mientras comienza a conocer desde dentro la congregación salesiana y va dejándose conocer a sí mismo, solicita realizar la preparación al ingreso en la congregación. Es el prenoviciado: una etapa de búsqueda intensa de las motivaciones profundas del corazón para ser salesiano. La alegría del seguimiento de Cristo de forma decidida, mediante una vida obediente, pobre y célibe; con el estilo de Don Bosco de entrega a los jóvenes en la misión de educación y evangelización, viviendo en comunidad de espíritu y de acción con salesianos a quienes se considera hermanos. Concluye esta experiencia con la petición de entrar a formar parte de la Congregación Salesiana como novicio.

 

3.- Novedades radicales

Un año completo de intensa vida espiritual, con Dios como interlocutor principal, que va modelando el corazón en el seguimiento y formando el ser del salesiano con el estudio de las constituciones salesianas, la teología de la vida religiosa y el sentido profundo de la consagración, para poder entregar la mente, el corazón, la vida a Dios para el servicio de los jóvenes a los que Él envíe. Esta etapa concluye con la profesión religiosa como hermano comprometido con votos temporales en la Sociedad de San Francisco de Sales. ¡Salesiano!

 

4.- Cualificación para la misión

Con el fin de ofrecer el mejor servicio a los jóvenes, por ellos estudiamos, nos formamos para ayudarles a llegar a ser en sus vidas lo que Dios les propone. Con vistas a la formación de la mente del educador salesiano, iniciamos los estudios filosóficos y de cualificación pastoral, independientemente de las opciones profesionales previamente contraídas en estudios civiles o como preferencias personales de especialización técnica o universitaria. Son años de intensa confrontación con el pensamiento contemporáneo, el diálogo con la cultura, el estudio de la condición juvenil, sus necesidades, sus posibilidades. Y siempre en contacto directo con la realidad del entorno juvenil, mediante actividades apostólicas en momentos señalados.

 

5.- Entrega generosa

Después de una especial intensidad de formación intelectual, se concluye la formación del corazón del salesiano pastor-educador con una inserción plena en la misión salesiana. Es el tirocinio. Unos años de entrega a la misión con el deseo de confirmar la opción vocacional por los jóvenes pobres, abandonados y en peligro, desde la vida y la misión salesiana.

 

6.- La vida como servicio

La formación inicial del salesiano se completa con los estudios para la formación específica: la preparación a la profesión como salesiano para siempre como salesiano coadjutor, y los estudios de teología para quienes sienten la vocación salesiana como sacerdote. En estos años se confirma la opción de vivir para siempre esta vocación salesiana de servicio a los jóvenes a los que Dios nos envía. Es la conclusión de todo el proceso formativo inicial, si bien el salesiano adquiere una conciencia de formación permanente como respuesta en fidelidad a la propia vocación.

 

7.- Hasta el último aliento, por los jóvenes

La vida del salesiano, estará ya orientada – en comunidad y como religioso consagrado – a la misión juvenil que es la que da el estilo a toda nuestra vida. Como Don Bosco, pensar, vivir y trabajar como salesiano, a quien ha descubierto esta vocación y la vive, nos lleva a comprender y anunciar que el servicio a Dios en los jóvenes es fruto del Amor de Dios, y que su Amor es capaz de llenar nuestra vida.